BLENDS CLÁSICOS DE TÉ: POR QUÉ SIGUEN VIGENTES Y CÓMO SE REINTERPRETAN

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Tengo más de ocho Earl Grey en casa. Y cada uno tiene algo diferente. A partir de esa pequeña confesión nace una reflexión sobre los clásicos del té: por qué volvemos a ellos, por qué cada marca los interpreta de una manera diferente y qué significa para mí reinterpretarlos en Recuerdos de Té.

En este artículo te cuento mi mirada sobre los clásicos del mundo del té y el proceso detrás de la nueva Colección Blends Clásicos de Recuerdos de Té.

¿Qué hace que algo se convierta en un clásico?

No creo que sea solamente el paso del tiempo. Un clásico es mucho más que algo antiguo. Es algo que logró representar una idea, una época, una generación o un lugar. Algo que consiguió atravesar el tiempo sin perder aquello que lo hizo especial.

Volvieron los tocadiscos y los discos de pasta, incluso en una época en la que podemos escuchar prácticamente cualquier canción desde un teléfono. Sin embargo, para muchas personas colocar un disco, apoyar la aguja y sentarse a escuchar música se ha convertido en algo más que escuchar una canción: es un ritual.

También seguimos leyendo a Sherlock Holmes, escuchando a The Beatles o buscando nuevas ediciones de libros que ya conocemos. Sabemos cómo termina la historia, conocemos las canciones y, aun así, queremos volver.

Tal vez porque un clásico es volver a algo conocido. A algo que sabemos que funciona.

Pero también es volver a mirarlo desde otro lugar.

Creo que un clásico es una mezcla de buen gusto, inspiración y una idea que, en algún momento, logró representar algo más grande que sí misma. Con el paso del tiempo empieza a acumular historias, recuerdos y nuevas interpretaciones.

Se convierte, de alguna manera, en una referencia.

Y el mundo del té también tiene sus clásicos.

¿Sabés cuántos Earl Grey diferentes tengo en casa? Más de ocho. Y los tengo justamente porque, aunque todos parten del mismo clásico, cada uno tiene algo diferente que ofrecer.

¿Qué convierte a un blend en un clásico?

En el mundo del té existen mezclas que llevan décadas —y algunas, siglos— formando parte de nuestra cultura.

Earl Grey, English Breakfast, Chai, té verde con jazmín, té negro con rosas o té con menta al estilo marroquí son sólo algunos ejemplos.

Son blends que lograron algo que no todos consiguen: convertirse en sabores reconocibles.

Cuando elegimos un Earl Grey esperamos encontrar ese aroma característico de la bergamota. Cuando pensamos en un Chai, inmediatamente aparecen las especias. Y cuando imaginamos un té verde con jazmín, esperamos un perfil floral, fresco y aromático.

Pero un blend clásico no es simplemente una mezcla que funcionó.

En algún momento de la historia, alguien tuvo una idea: combinar determinados tés, aromas, flores, especias o ingredientes para crear algo diferente. Una idea que probablemente fue novedosa para su época y que logró permanecer con el paso del tiempo.

Los clásicos fueron, en su momento, una nueva manera de disfrutar el té.

Cada uno tiene su propia historia, pero todos comparten algo: entraron en el paladar y en la memoria.

Y con el tiempo, se convierten en un lenguaje compartido entre quienes disfrutamos de esta bebida.

Y quizás sea justamente por eso que seguimos volviendo a ellos.

Porque un clásico nos resulta conocido. Tenemos una idea de lo que vamos a encontrar. Pero eso no significa que sólo pueda existir una única manera de interpretarlo.

Reinterpretar es partir de algo que ya conocemos, respetar aquello que lo hace reconocible y preguntarnos: ¿cómo sería mi versión?

Esto ocurre constantemente en la música, en la literatura, en el cine o en la gastronomía. Y también sucede con el té.

Partimos de una referencia conocida, pero cada marca elige los tés, los ingredientes, las proporciones y, sobre todo, el carácter que quiere construir.

Por eso puedo tener más de ocho Earl Grey en casa y seguir encontrando diferencias entre ellos.

Todos parten de un clásico. Pero cada uno encuentra su propia manera de contarlo.

Pero hay algo más interesante todavía: cada generación puede volver a mirar ese clásico y hacerlo propio.

Blends Clásicos: mi propia interpretación

Esta idea fue justamente la que me llevó a crear la Colección Blends Clásicos de Recuerdos de Té.

Para mí, reversionar un clásico no significa copiar una fórmula ni cambiar ingredientes simplemente por cambiar. Significa tomar un blend que ya forma parte de la historia del té, respetar aquello que lo convirtió en un clásico y preguntarme cómo podría cobrar vida dentro del universo de Recuerdos de Té.

Por eso no quería que fueran simplemente versiones de Earl Grey, té negro con rosas o té verde con jazmín. Quería darles una identidad propia, un carácter y una historia. Quería convertirlos en personajes.

Hace varios años que vengo trabajando en esta idea. Y cuando digo trabajar, no me refiero solamente a encontrar una fórmula. Durante todo este tiempo hice catas de diferentes marcas, probé distintas versiones y fui descubriendo qué perfiles me gustaban, cuáles no y, sobre todo, cuál era la mirada que quería aportar a cada clásico.

Porque detrás de cada blend clásico hay una historia y una identidad construidas a lo largo del tiempo. Mi desafío fue encontrar la manera de respetar ese recorrido y, al mismo tiempo, comenzar a escribir una nueva historia para él.

Si te interesa conocer más sobre este proceso, en el artículo “El Arte del Blending: Crear Blends de Té con Propósito y Emoción” te cuento qué hay detrás de la creación de un blend.

Inspirados en los clásicos del mundo del té. Reinterpretados desde el universo de Recuerdos de Té. Una nueva mirada sobre sabores que ya forman parte de nuestra memoria.

Lady Rose y Lady Jasmine: las primeras protagonistas

Este año decidí presentar a las dos primeras protagonistas de esta colección.

Y digo protagonistas porque no quería que fueran simplemente un “té negro con rosas” y un “té verde con jazmín”.

Quería que cobraran vida.

Que tuvieran una personalidad.

Que ocuparan un lugar dentro de una historia.

Así nacieron Lady Rose y Lady Jasmine.

Lady Rose es mi interpretación del clásico té negro con rosas. Está elaborada con una mezcla de té negro argentino, Assam y Darjeeling, acompañada por esencia y pétalos de rosas.

Es un blend con presencia y carácter, pero también con la elegancia y la dulzura que aporta la rosa.

Por eso la imagino como una dama elegante, de mirada profunda y movimientos cuidados. Una mujer que podría sentirse cómoda en un gran salón de baile.

Lady Jasmine, en cambio, nace a partir del clásico té verde con jazmín.

Está elaborada con una mezcla de té verde argentino y Lung Ching, acompañada por esencia, pétalos y pimpollos de jazmín.

Es fresca, suave y sutil.

Y en mi imaginación es una dama más jovial, sonriente, con el cabello suelto y la brisa en la cara. Alguien que disfruta de los jardines floridos.

Dos clásicos.

Dos personalidades.

Los clásicos permanecen porque seguimos encontrando nuevas maneras de contarlos.

Una historia que recién comienza

Lady Rose y Lady Jasmine son las primeras en aparecer, pero no serán las únicas.

Desde hace tiempo hay otros clásicos esperando su momento. Algunos todavía están en proceso de creación. Otros necesitan que siga trabajando hasta encontrar ese equilibrio que estoy buscando.

Porque, para mí, crear esta colección no significa simplemente sumar nuevos sabores.

Significa ir presentando, poco a poco, a los personajes de un universo que recién comienza.

Cada uno tendrá su propia personalidad.

Su propio carácter.

Su propia historia.

Tal vez esa sea una de las razones por las que los clásicos siguen siendo tan importantes.

No quedan detenidos en el tiempo.

Siguen viajando.

Cambian de manos, de mesas y de generaciones.

Y cada tanto, alguien vuelve a encontrarse con ellos y decide mirarlos de una manera diferente.

Los clásicos tienen una historia. Y cada uno puede volver a ser contado.
Ahora quiero saber cuál es el clásico que forma parte de tu propia historia con el té.
¿Hay un blend, un aroma o una taza que siempre te lleve a algún recuerdo?


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